
La Justicia Federal de Morón dictó el procesamiento de tres nuevos implicados, entre ellos un sujeto apodado «Tío», quien bajo la fachada de comerciante de artículos de bazar lideraba una red de narcotráfico y logística criminal. Se los acusa de participar en el secuestro y asesinato de dos jóvenes de 20 años y una menor de 15.
La investigación por el brutal asesinato de Morena Verri (20), Brenda Loreley Del Castillo (20) y Lara Morena Gutierrez (15) ha dado un paso fundamental. El Juez Federal de Morón, Dr. Jorge Ernesto Rodríguez, dictó el procesamiento con prisión preventiva para Jesús Bernabé Mallón (42), Débora Mónica Mujica y Joseph Cunas Zavaleta, acusándolos de ser piezas clave en el engranaje que terminó con el triple femicidio ocurrido en septiembre pasado.
La génesis del horror: un encuentro pactado y una emboscada
El caso comenzó el 19 de septiembre de 2025. Las tres víctimas, que se desempeñaban como trabajadoras sexuales, salieron de su domicilio en los monoblocks de Ciudad Evita para un encuentro pactado en una estación de servicio YPF en Av. Crovara y Bufano. Cámaras de seguridad registraron el momento en que abordaron una camioneta Chevrolet Tracker blanca (robada previamente).
Nunca regresaron. Al día siguiente, la camioneta apareció incendiada en Florencio Varela. Poco después, tras tareas de geolocalización y pericias de la Policía Científica, los cuerpos de las tres jóvenes fueron hallados enterrados en una vivienda de Villa Vatteone.
El rol de «Tío» Mallón: la logística del mal
La detención de Jesús Bernabé Mallón fue el resultado de un minucioso análisis de cámaras. Se determinó que el 18 de septiembre, un día antes del crimen, Mallón se reunió en un restaurante peruano de Avellaneda con los ya imputados Alex Ydone y Florencia Ibarra.
Aunque Mallón intentó presentarse como un comerciante de bazar, la investigación de la DDI La Matanza reveló una realidad mucho más oscura:
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Narcotráfico: Mallón ocupaba el rol de «Tío» (jerarquía alta) en una organización dedicada a la venta de estupefacientes.
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Encubrimiento: Fue quien ayudó a los asesinos a esconderse tras el crimen y los acompañó a abandonar un vehículo en un descampado de Quilmes.
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Evasión: Utilizaba los celulares de toda su familia para comunicarse y poseía frecuentes viajes a Bolivia, compatibles con el tráfico de drogas.
Al ser citado a declarar, Mallón mostró un nerviosismo extremo y mintió sobre su vínculo con Ydone. Tras su declaración, intentó deshacerse de su auto (un Chevrolet Cruze blanco) y vaciar su casa para fugarse, pero fue interceptado y detenido por la policía.
Complicidad y encubrimiento
Los otros dos procesados, Débora Mujica y Joseph Cunas Zavaleta, fueron señalados por realizar aportes esenciales. Mujica, según el fallo, ordenó formatear teléfonos celulares para destruir pruebas, demostrando pleno conocimiento del plan criminal. Por su parte, Cunas Zavaleta fue vinculado a través de testimonios de identidad reservada y el secuestro de material clave que intentó descartar antes de los allanamientos.
Calificación penal
Los imputados enfrentan cargos gravísimos bajo la figura de Privación ilegal de la libertad coactiva agravada (por la pluralidad de intervinientes y por la minoría de edad de una de las víctimas) en concurso real con Homicidio agravado por alevosía, ensañamiento, concurso premeditado y criminis causae.
Para la Justicia, la intervención de estos sujetos no fue marginal: formaron parte de una «convergencia intencional» con una división de tareas específica para secuestrar, someter y finalmente asesinar a las tres jóvenes.






























