Defensoría del Pueblo: una institución que San Vicente necesita

El autor de esta nota de opinión, Jorge Zatloukal, junto con Subsecretario General de la Defensoría del Pueblo de la Nación, Juan José Böckel.

Diariamente vemos como los ciudadanos de San Vicente, no cuentan con instituciones de «cercanía», que los defiendan frente a los conflictos con prestadores de servicios públicos, como internet, electricidad, clínicas y escuelas privadas, planes de ahorro, bancos, telefónicas o falencias como baches en las calles.

Por: Jorge Zatloukal, dirigente vecinal, excandidato a primer concejal e intendente por San Vicente

Grupos en facebook como «Libro de quejas», son algunos de los lugares donde los vecinos acuden, para visibilizar sus problemas e intentar obtener respuestas.

Esta situación de indefensión podría tener soluciones institucionales, a nivel mundial desde el siglo XVII existía ya la figura del “Ombudsman” o Defensor del pueblo en Europa y en el año 1985 en la ex Municipalidad de Buenos Aires se sancionó la Ordenanza 40.831 que consagró la designación del que sería luego el primer Ombudsman de nuestro país el Dr. Antonio Cartañá bajo la figura de Controlador General.

Posteriormente -en 1994- la reforma de nuestra Constitución Nacional incorporó la figura del Defensor del Pueblo u “Ombudsman” con la misión de tutelar los derechos de los ciudadanos pero hoy la defensoría nacional está acefala. Posteriormente nuestra Provincia haría lo propio, en su carta magna en el citado artículo 55 incorporando la figura del Defensor.

Control y tutela de derechos

Actualmente numerosas provincias y municipios cuentan con un Defensor del Pueblo, este tipo de instituciones ha logrado avances concretos en materia de transparencia, control y tutela de derechos individuales y colectivos. Efectivamente se trata de instituciones que están del lado del vecino que sufre cotidianamente los problemas generados por el alejamiento existente entre Gobierno y Comunidad y por la indiferencia con que algunas veces trata los asuntos la burocracia de la administración municipal.

No obstante el tiempo transcurrido desde 1994 nuestro distrito no cuenta aún con un Defensor del Pueblo así hoy es necesario crear ámbitos que con objetividad e independencia del gobierno de turno, controlen la gestión y recepten reclamos vecinales.

Una deuda de la democracia

Hace algunos años presente un anterior proyecto de ordenanza a través de la banca del vecino, para subsanar esto, pero nunca encontró eco. Hoy más que nunca se requieren sistemas locales de Gobierno más eficientes y abiertos, que instrumenten nuevas formas de control y participación ciudadana.

Respecto de los servicios públicos nacionales, pese a la exigencia de contarse con entes reguladores como lo establece el artículo 42 de la Constitución estos siguen siendo una deuda de la Democracia, frente a los atropellos de empresas monopólicas. Como afirmaba Adam Smith en 1.776 «El monopolio… es uno de los peores enemigos de la buena gestión, pues ésta sólo puede lograrse en un país por medio de la competencia libre y general».

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