
Un 10 de diciembre de 1909 se inauguró la estación que quedó enclavada como si fuera una parada de subte a cielo abierto por la altura de estas tierras. También inicialmente se la conoció como Carlos Lumb, un gerente del Ferrocarril Sud de entonces. Por: Federico Gastón Guerra.
El 30 de enero de 1910 hubo fiesta grande al Sur del Gran Buenos Aires. Nacía Villa Turdera –luego devenida en ciudad- en el partido de Lomas de Zamora. A esa ceremonia, que comenzó puntual 16.30 horas no faltó nadie ya que “los coches eran insuficientes, tal era la afluencia de personas que llegaban ansiosas de participar de ese grato acontecimiento en aquellos silenciosos parajes”, describió el diario local LA UNION del 1 de febrero de 1910. Paisaje que desde un 10 de diciembre de 1909 (tal como se lee en las Efemérides del Instituto Histórico Municipal Lomas de Zamora) tuvo el sonido de las locomotoras y ese humo negro que lo cubría todo al detenerse en aquella primitiva Apeadero Kilómetro 19,4448, tal su primera denominación.
El arquitecto Luis Letizia, historiador e investigador, detalla que “las hermanas Turdera ceden en 1910 al Ferrocarril del Sud, las tierras suficientes para la construcción de la estación y el galpón de cargas y encomiendas junto a sus vías de maniobra. La Parada inicialmente se la identificó como KM. 19,448, y también con el nombre de Carlos Lumb”. Lumb, según crónicas de la época, sería un directivo del Ferrocarril del Sud sin conocerse hasta el momento mayores detalles de por qué se eligió por muy breve tiempo ese nombre.
Además Letizia profundiza: “La cota del riel se encuentra a 17,5. Los edificios originales fueron reemplazados en 1985, con las obras de electrificación. En 1937, después de numerosos pedidos por distintos medios, se instala un puente metálico entre ambos andenes. La pieza metálica, que se instala sobre las vías, es importada de Inglaterra en 1892”, se lee en un extenso artículo publicado en blogeic.wordpress.com
Aires frescos
Hacia 1907 estas tierras eran conocidas como Loma de las Hormigas por estar a unos 25 metros sobre el nivel del mar. Esta elevación trajo como consecuencia que la Estación Turdera (Parada Kilómetro 19,448) se encuentre enclavada en un pozo. Vecinos e historiadores del lugar contaron la obra ferroviaria fue hecha con maquinaria de la época y mucho pico y pala, y que la tierra fue llevada hacia la ex Estación Avellaneda.
En un artículo extenso del diario LA UNION del 18 de febrero de 1948 (agradecimiento al hallazgo al historiador del club Temperley, Fernando Esteban) el cronista destaca que en Turdera “el aire es puro y la vegetación exuberante”. “Un aire y más fresco que el que respiramos en Lomas sentíamos penetrar en nuestros pulmones”. Un vecino le aclaró: “Vea señor, aquí estamos a 21 metros sobre el nivel del mar. Para que ud. interprete bien debemos decirle que nos encontramos a una altura superior a Monte Grande. De ahí que siempre se dijo que Villa Turdera era la ‘Córdoba chica’”.
Tras el primer remate en 1908 la naciente Villa comienza sus primeros pasos de manera consolidados. Es el 30 de enero de 1910 cuando se coloca la piedra fundamental de la Iglesia Conversión de San Pablo con la presencia de autoridades provinciales y municipales; además de las dueñas de las tierras: las hermanas Eugenia e Inés Turdera.
El trazado del pueblo es aprobado recién en junio de ese año, a través del Honorable Concejo Deliberante de Lomas de Zamora por ordenanza Nº 360. Así tras la piedra y la aprobación del proyecto Turdera comienza a crecer. El tranvía a caballo que la une con Temperley y el Hospital Español fue inaugurado un 17 de enero de 1910, y recorrería hasta 1924 los caminos de hierros turderenses.
Puente de ladrillos
La pluma del poeta Rafael Jijena Sánchez marcó a fuego ese paisaje en sus versos “Memoria de Turdera”: “Vivíamos en la calle de ‘La Tropas’, / antes, ‘el Camino Real’. / Me eran tan familiares el ‘hopa’, / casi a diario, / como la vecindad de los Iberra, / los que mentó Borges. / Era junto a la estación de juguete de Turdera / y en ese rincón de tiros y puñaladas /conocido por la Costa Brava”.
Impertérrito ante el progreso aún presta servicio un antiguo puente de ladrillo que cruza las vías del ferrocarril Roca (ramal Constitución – Ezeiza) sobre la actual Avenida General Frías (antigua Las Tropas). Por allí “pasaban cinco o seis tropas al día, desde las inmediaciones del Puente de la Noria hasta el Matadero que se ubicaba en el lugar del Club Temperley. Poseía tranquera y se cerraba el paso”, se lee en el libro Paseo Turdera.