
El 22 de julio de 1894 se realizó la primera carrera de la historia, entre las ciudades francesas de París y Rouen, dónde participaron 21 competidores. Bien vale la anécdota para recordar como el nacimiento de los mejorados con «macadán» en nuestro Sur. Por: Federico Gastón Guerra*
El periodista Pierre Giffard, pionero del periodismo político moderno y prolífico organizador de eventos deportivos, entre ellos la Maratón de París, gestó el 22 de julio de 1894 la primera carrera de la historia, entre las ciudades francesas de París y Rouen, dónde participaron 21 competidores, se lee en la Agencia de Noticias Télam. Vale está fecha para recordar algunas historias iniciales de caminos y coches de nuestra zona Sur, a 129 años de aquella hazaña inicial.
La zona Sur fue mejorando aquellas calles y hasta dejando atrás aquellas primitivas carrozas para dar paso a los modernos automóviles. Un ejemplo se da en Almirante Brown en la avenida Espora que fue piedra basal de los caminos.
«Durante el mes de septiembre de 1919 se dio comienzo a la construcción del camino Adrogué – Temperley. (…) Las obras no se pudieron terminar por la inclemencia del tiempo y la falta de piedra (…) La obra fue finalizada e inaugurada el 7 de noviembre de 1920». Así quedó inaugurado el primer tramo (empedrado) de la hoy avenida Espora hasta la actual avenida Pasco. Esta referencia se lee en el trabajo de Aldo Karlés «Crónica Histórica de Almirante Brown, Las primeras rutas empedradas y el desarrollo del automotor».
También era muy común por esos años que se hable de los mejorados con macadán: una suerte de mejorado o asfalto primitivo que se usaba para dar rigidez a las calles cuando comenzaron a transitar los primeros vehículos. «Macadán» por el apellido de quien creó esta técnica en los EE.UU. hacia 1820, John Loudon McAdam.
Reglamentos
De apoco aquellos caminos dejaron de ser transitados por los carruajes y caballos y empezaron lentamente a observarse los primeros automóviles que llevaban otra velocidad. Y la misma debía ser reglamentada.
En el centenario matutino lomense LA UNIÓN se lee que «el 8 de marzo de 1920 se reglamentan las condiciones que deben tener los automotores. Se fija la velocidad máxima en calles pavimentadas en 15 km/h, en las de tierra 20 km/h; circular por la izquierda y tocar bocina en las bocacalles». Había que prevenir.
Y es por eso que en un alerta periodístico y bajo el título: «Ciclistas: ¡Cuidado!» se advierte «a los muchos ciclistas, en su mayoría jóvenes y niños, que sin contar con experiencia circulan por la calle Laprida y la avenida General Rodríguez – Necochea, del peligro de ser atropellados por los coches o los caballos que por allí transitan permanentemente».
Por su parte el periodista Carlos Nicora en una nota evocativa sobre los cambios de la calle Laprida hacia fines del siglo XIX, diario La Comuna 29 de septiembre de 1942, remarcaba la importancia de los establecimientos dedicados a todo lo relacionado con el caballo y sus arneses, señalando que en su actualidad, 1940, tendían a desaparecer por el avance de los coches con motor.
*el autor es periodista, escritor, investigador e historiador