
El incremento en los costos de los insumos y el combustible puso en jaque el servicio en el AMBA. Usuarios reportan esperas de más de 40 minutos en las paradas mientras las cámaras empresariales advierten que el sistema está «al borde del colapso».
Viajar en colectivo por el Gran Buenos Aires se ha vuelto una prueba de paciencia. En las últimas semanas, lo que comenzó como una percepción de los pasajeros se transformó en una realidad confirmada por las estadísticas del sector: hay menos colectivos en la calle. El motivo principal es el desfasaje económico provocado por el aumento constante del gasoil grado 2, insumo vital para el funcionamiento de las unidades.
El costo de mover el Conurbano
Las cámaras que agrupan a las empresas de transporte (como AAETA y CEAP) vienen advirtiendo que los ingresos actuales —vía subsidios estatales y recaudación por boleto— no alcanzan para cubrir los costos operativos.
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Combustible: El gasoil ha tenido incrementos que superan el ritmo de actualización de las partidas presupuestarias del Gobierno.
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Insumos: Neumáticos y repuestos (muchos de ellos importados) siguen una curva ascendente de precios que impide el mantenimiento preventivo de las flotas.
Para intentar «estirar» los recursos, muchas líneas han optado por retirar unidades de circulación, especialmente en las horas valle (fuera de los picos de entrada y salida laboral), lo que estira las frecuencias a niveles críticos.
La voz de la parada
«Antes el 159 o el 148 pasaban cada 10 minutos, ahora podés estar media hora larga esperando y cuando viene, viene tan lleno que no para», comenta una vecina en la zona de Avellaneda. Esta situación se repite en nodos clave como la Estación de Quilmes o el centro de Florencio Varela.
La reducción de frecuencias no solo afecta el tiempo de viaje, sino que genera problemas de seguridad: las paradas se llenan de gente durante más tiempo, muchas veces en zonas con poca iluminación, convirtiendo a los usuarios en blanco fácil para la delincuencia.
¿Hacia un nuevo aumento del boleto?
Desde el sector empresario aseguran que si no hay un ajuste inmediato en los subsidios que envía la Nación y la Provincia, o una nueva corrección en el cuadro tarifario, la reducción de servicios será «drástica e inevitable».
Por el momento, el Ministerio de Transporte busca evitar un nuevo salto en el precio del pasaje para no alimentar la inflación, pero la falta de gasoil y de fondos para pagarlo está haciendo que, en la práctica, el servicio se reduzca por goteo.































