Especulación en góndola: el pescado aumentó un 13.000% en la última década y el consumo tocó su piso histórico

Un informe de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) revela una distorsión de precios inédita en vísperas de Semana Santa. Mientras en el puerto el kilo de merluza promedia los $1.700, el consumidor final termina pagando hasta $14.000 en el mostrador.

El mercado interno argentino atraviesa una crisis de consumo y precios sin precedentes. Según el último relevamiento del Observatorio de Consumo de la FULASP, el precio minorista del pescado aumentó casi un 800% en apenas tres años. Sin embargo, el dato más alarmante surge de la comparación histórica: en la última década, el filet de merluza registró una suba acumulada del 13.270%, ubicándose un 3.270% por encima de la inflación general de la economía argentina en el mismo período.

La trampa de los intermediarios

El estudio, realizado sobre más de mil comercios en todo el país, concluye que la escalada de precios no se explica por aumentos en el valor de origen. Actualmente, la brecha entre lo que recibe el pescador y lo que paga el vecino es de 8 a 1.

«El aumento en puerto explica apenas el 13% del incremento que termina pagando el consumidor», sentenció Raúl Cereseto, presidente de la FULASP. Para el directivo, la situación responde exclusivamente a una «clara especulación comercial» en los tramos intermedios de la cadena, ya que el valor en banquina se mantiene prácticamente estable desde hace tres años.

Consumo en mínimos históricos

Esta distorsión artificial de los precios ha expulsado a los argentinos del mostrador. El informe destaca puntos críticos sobre el hábito alimenticio nacional:

  • El consumo anual se ubica en 5,1 kilos por habitante, el nivel más bajo observado en el país en los últimos 50 años.

  • Argentina consume menos de una cuarta parte del promedio mundial, que supera los 20 kilos por persona.

  • Incluso dentro de la región, el país queda relegado frente a Chile (13 kg), Brasil (10 kg) y México (8 kg).

Desigualdades geográficas

El relevamiento también desnudó fuertes disparidades en las pizarras según la zona. Mientras que en Mar del Plata el kilo de merluza se consigue a $11.200, en la Ciudad de Buenos Aires escala a $14.000. En el interior, la situación es aún más costosa, alcanzando los $15.800 en Córdoba y los $16.500 en Mendoza. Estas variaciones de hasta un 40% entre plazas comerciales reflejan una preocupante falta de transparencia en la distribución.

Propuestas para transparentar el mercado

Ante este escenario, la FULASP instó a implementar políticas públicas urgentes, tales como:

  1. Trazabilidad de precios: Un sistema de seguimiento desde la descarga en puerto hasta la góndola.

  2. Monitoreo de márgenes: Controlar las ganancias de los intermediarios para evitar subas artificiales.

  3. Acuerdos de precios: Establecer valores de referencia para las especies de consumo masivo.

    «Sin estas medidas, los frutos del mar corren el riesgo de convertirse definitivamente en productos de lujo», concluyó Cereseto.

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