El estruendo que no cesa: el grave riesgo de la pirotecnia para la salud auditiva

Las explosiones de cohetes y petardos pueden alcanzar los 180 dB, superando ampliamente el límite de daño irreversible. Expertos advierten que una sola detonación puede causar pérdida auditiva permanente en milésimas de segundo.

Con la llegada de las fiestas de fin de año, lo que para algunos es sinónimo de celebración, para el sistema auditivo humano representa una amenaza crítica. Aunque la pirotecnia se percibe como una tradición, especialistas en salud advierten que el impacto de estas detonaciones es, en muchos casos, un daño invisible que se manifiesta cuando ya es irreversible.

Un enemigo que supera los límites biológicos

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a sonidos por encima de los 120 dB ya es capaz de producir daño auditivo inmediato. Sin embargo, la realidad de la pirotecnia comercial es mucho más alarmante: las detonaciones oscilan entre 140 y 170 dB, llegando incluso a los 180 dB a corta distancia.

La Asoc. Argentina de Otorrinolaringología y Fonoaudiología señala que este ruido «impulsivo» es tan repentino que los mecanismos de defensa del oído no llegan a activarse. El resultado puede ser devastador:

  • Trauma acústico inmediato.

  • Tinnitus (zumbido persistente).

  • Perforación timpánica.

  • Destrucción de las células ciliadas, responsables de enviar el sonido al cerebro.

El peligro del «daño silencioso»

Uno de los mayores riesgos es que el impacto no siempre duele ni se nota en el momento. «El trauma acústico puede avanzar en silencio», explica la Lic. María Agustina Leiro, fonoaudióloga del equipo GAES Amplifon.

«El 97% de los fonemas del lenguaje se ubican en un rango de frecuencia que puede mantenerse intacto las primeras horas, lo que retrasa la percepción de la pérdida. Muchas personas consultan recién días después, cuando aparece el zumbido o la dificultad para entender conversaciones», advierte Leiro.

Este riesgo se potencia en los grupos más vulnerables, como bebés, adultos mayores y personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) o hipersensibilidad sensorial, quienes sufren niveles de estrés y dolor físico ante los estallidos.

La licenciada Agustina Leiro, fonoaudióloga del equipo GAES Amplifon.

Consejos para unas fiestas inclusivas y seguras

La tendencia global se inclina hacia la «Pirotecnia Cero» o lumínica, priorizando el bienestar común. Para quienes buscan proteger a su entorno y a personas con pérdida auditiva, los expertos recomiendan:

  1. Espacios tranquilos: Organizar reuniones lejos de focos de estruendo.

  2. Mesas redondas: Facilitan la lectura de labios y la interacción visual.

  3. Iluminación adecuada: Es vital para quienes dependen de la expresión facial para comunicarse.

  4. Control del ruido ambiente: Evitar televisores o música a volumen excesivo durante la cena.

  5. Elegir luces, no ruido: Reemplazar los fuegos artificiales sonoros por alternativas visuales.

Una responsabilidad compartida

La pérdida de audición afecta directamente el aprendizaje, la memoria y la socialización. Frente a este panorama, la pregunta que queda para la sociedad es simple pero profunda: ¿Vale la pena un segundo de estruendo a cambio de un daño de por vida? La prevención es la única herramienta eficaz ante una lesión que no tiene vuelta atrás.

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