
Aunque ganan terreno por ser ecológicos y económicos, su presencia en avenidas como Del Libertador o Corrientes en CABA, plantea nuevos interrogantes sobre la seguridad. Luchemos por la Vida advierte sobre la falta de fiscalización y el peligro de los motores adulterados.
Los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), con el monopatín eléctrico a la cabeza, dejaron de ser una novedad para convertirse en parte estable del paisaje urbano porteño. Sin embargo, su integración en arterias de alto tránsito —donde conviven con colectivos, taxis y peatones— está generando una luz de alerta en las organizaciones de seguridad vial.
Beneficios vs. Riesgos: El equilibrio pendiente
Desde la asociación Luchemos por la Vida destacan que, si bien son aliados de la ecología por ser silenciosos y no emitir gases, presentan riesgos estructurales. Al ser vehículos pequeños e inestables, suelen ser poco visibles para los conductores de autos y camiones.
El mayor peligro radica en la potencia de los motores. Aunque la normativa en la Ciudad de Buenos Aires establece una velocidad máxima de 25 km/h, ya circulan modelos con motores modificados que alcanzan los 80 km/h, una cifra alarmante para un rodado de estructura liviana que circula por calles y avenidas.
¿Qué dice la ley?
Para quienes circulan por puntos críticos como la Avenida 9 de Julio o las ciclovías de Palermo, es vital recordar que existen reglas claras bajo la Disposición 480/2020 y la normativa local de CABA:
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Edad mínima: 16 años.
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Elementos obligatorios: Casco, luces (delantera y trasera), frenos en ambas ruedas, timbre o bocina y elementos reflectantes.
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Por dónde SÍ: Calles, avenidas, ciclovías y bicisendas.
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Por dónde NO: Está estrictamente prohibido circular por la vereda, autopistas (como la Illia o la 25 de Mayo) o semiautopistas. Además, no se permite llevar acompañantes.
La asignatura pendiente: La fiscalización
El informe de Luchemos por la Vida concluye que, para que esta «revolución» de la movilidad sustentable sea exitosa, es imprescindible que el Estado pase de la legislación a la acción.
Hoy, es común ver monopatines por las veredas de la Avenida Santa Fe o conductores sin casco en zonas de alto riesgo. La protección de los propios usuarios y de los peatones depende, fundamentalmente, de que se fiscalice el cumplimiento de las normas vigentes y se sancione a quienes ponen en riesgo la convivencia vial.




























