
La presencia del gobernador Axel Kicillof en territorio lomense abrió un sinnúmero de especulaciones. El intendente prefiere obviarlas y enfocarse en sacar la gestión adelante.
A no pocos sorprendió el anuncio sobre la visita de Axel Kicillof a Lomas de Zamora. El gobernador se hizo presente este jueves durante el lanzamiento del plan de lectura municipal “Lomas lee en Comunidad”. No lo hizo solo, junto a él estuvieron el Director General de Cultura y Educación bonaerense, Alberto Sileoni, y la Ministra de Medio Ambiente, Daniela Vilar. Esta última jugando claramente de local.
Que un gobernador peronista se haga presente en un municipio afín no debería sorprender a nadie. Lo llamativo del caso es el contexto. Es que en medio de la pirotecnia verbal entre los principales dirigentes de La Cámpora y sus seguidores, Axel Kicillof no tuvo empacho en visitar un distrito vinculado estrechamente a Máximo Kirchner. Recordemos que Daniela Vilar forma parte de La Cámpora.
Pero la relación de Máximo con Lomas de Zamora no concluye con la esposa del Jefe Comunal local. Sabido es el estrecho vínculo que une al hijo de CFK con el ex número uno lomense: Martín Insaurralde. Pero ahí es donde entra en juego Federico Otermín: Tratando de armar una nueva lógica y buscando peso político específico propio en el concierto del peronismo lomense, regional y provincial.
El viernes pasado el intendente participó activamente del acto que llevó a cabo Máximo Kirchner en La Plata. Un evento que para muchos fue tomado como un desafío abierto de La Cámpora hacia el gobernador. La decisión de Kicillof fue no salir a contestar y avanzar en su rol institucional, independientemente del alineamiento interno de los actores. Evitar la interna abierta y pública.
¿Y Otermín?
Es evidente que Federico Otermín ha tomado una decisión similar: priorizar la institucionalidad por sobre la interna partidaria. Ya habrá tiempo para el poroteo. Sabe que todos son Cristina, que hoy se debe a la gestión y a mostrar una cara diferente, sobre todo luego del escandaloso final del “bandido”. Sabedor de que hoy el municipio no cuenta con los recursos de otrora, le pone al cuerpo. Diariamente recorre barrios, empresas, PyMEs y espacios culturales y educativos. Con todos dialoga y busca soluciones consensuadas.
Su mirada está puesta en el día a día y en evitar que el municipio no se le desmadre. Es consciente de que no puede esperar nada del gobierno nacional, y poco de la Provincia. Pero tan mal no le va, al menos si se lo compara con sus vecinos “camporistas” de la región. Es tan solo mirar hacia Lanús y ver como Julián Álvarez dilapida día a día su cuota de poder y el vínculo con la sociedad lanusense. En Lomas ocurre lo contrario. Otermín no sólo recibe el respaldo de los vecinos sino también el de la dirigencia peronista local.
Es inevitable comparar su comienzo al frente del Municipio con el de Insaurralde. En ese marco, está claro que el actual intendente está logrando un apoyo incondicional de la dirigencia local mucho más rápido que su antecesor, y no se advierten grietas en ese esquema. Muy por el contrario con lo que ocurre en Lanús.
Muchas veces, no pocos, se han preguntado si Federico Otermín es La Campora o PJ. La respuesta siempre ha sido la misma: “Fede es peronista”. Hoy podríamos agregar que, además, se está convirtiendo en un delicado y astuto equilibrista de la interna peronista.





































Felicitaciones al intendente de lomas de zamora ,muy inteligente su postura , hoy la prioridad es la del pueblo que sufre por falta de justicia social.