Alerta roja en el SMN: El Gobierno oficializa el despido del 30% de la planta civil y peligra el sistema de vigilancia climática

El director del organismo, Antonio José Mauad, confirmó que este viernes se entregarán las listas con 240 cesantías. Expertos advierten que la reducción operativa pone en riesgo desde la seguridad aeronáutica hasta la prevención de catástrofes naturales.

En una decisión que promete sacudir los cimientos de la seguridad civil en Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se encamina hacia un recorte drástico de su personal. Por orden del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el organismo deberá desprenderse de 240 empleados civiles antes de que termine esta semana, una cifra que representa más de un tercio de su fuerza laboral técnica.

El ajuste no distingue geografía: los despidos afectan a 130 trabajadores en estaciones meteorológicas distribuidas en todo el territorio nacional y a 110 agentes de la sede central en la Ciudad de Buenos Aires.

Un organismo que ya operaba «con lo justo»

La situación del SMN ya era delicada antes de este anuncio. Según datos técnicos del propio organismo, para garantizar un servicio óptimo se requiere una dotación mínima de 1.200 empleados. Hasta hoy, el organismo funcionaba con apenas 980 (780 de ellos civiles).

Con la purga de esta semana, sumada a 31 agentes en condiciones de jubilarse, el cuerpo civil del SMN quedará reducido a apenas 540 personas. Esta cifra está peligrosamente lejos de los estándares internacionales para un país con la extensión y diversidad climática de Argentina.

¿Qué está en juego?

El impacto de esta reducción no es solo una estadística laboral; es un golpe directo a la infraestructura estratégica del país. La falta de personal en las estaciones y en el procesamiento de datos pone en jaque áreas críticas:

  • Seguridad Aeronáutica: Sin observadores meteorológicos en pista y analistas de datos, la seguridad de los vuelos civiles y comerciales entra en una zona de incertidumbre.

  • Sector Agropecuario: El principal motor económico del país perdería precisión en las alertas de granizo, sequías y heladas, vitales para la planificación de cosechas.

  • Vidas y Bienes: La capacidad de emitir alertas tempranas ante tormentas severas, inundaciones o tornados se verá severamente degradada, dejando a la población desprotegida ante fenómenos extremos.

El desguace como política

La orden, ejecutada bajo la órbita del Ministerio de Defensa, responde a un pedido directo de la cartera de Desregulación liderada por el Ejecutivo Nacional. Desde el sector gremial y científico ya se habla de un «apagón meteorológico» inminente.

Mientras el clima global se vuelve más extremo e impredecible, Argentina decide achicar el único organismo capaz de anticipar el desastre. A partir del viernes, el cielo argentino estará más vigilado por el azar que por la ciencia.

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