
Se trata del Partido Obrero y Polo Obrero quienes movilizarán hoy desde las 10 al viaducto, escenario del crimen de Maxi Kosteki y Darío Santillán por la policía bonaerense.

«A 19 años, la impunidad sobre este crimen de Estado muestra la continuidad de un aparato represivo que mantiene intacta su política represiva a las luchas y al movimiento popular», señalan desde los espacios de izquierda a través de un comunicado. «El gobierno de Alberto Fernández no solo expresa la continuidad de aquel régimen ajustador que llevó a la Masacre de Avellaneda, sino que integra directamente a parte de los responsables políticos e intelectuales de aquel crimen contra la clase obrera. Felipe Solá, actual ministro de Relaciones Exteriores, quien en 2002 fue Gobernador de la Provincia y dio la orden de reprimir. Duhalde y Aníbal Fernández quienes operan desde las sombras con total impunidad.»
«Por otro lado, el empoderamiento de la policía bonaerense que tiene a Sergio Berni a la cabeza es otra demostración del fracaso de este gobierno que solo se puede valer de represión para hacer pasar el hambre, la pobreza y la desocupación siguiendo el plan del FMI.»
En este marco, desde el Polo Obrero y el Partido Obrero manifiestan que «este acto está atravesado por una enorme crisis sanitaria, económica y social» y que se «tomarán los recaudos sanitarios necesarios para poder llevarlo adelante y continuar denunciando la represión e impunidad de ayer y de hoy. Reclamamos juicio y castigo para todos los responsables».
«Como también denunciaremos la complicidad y el mantenimiento del aparato represivo que sigue atacando a los luchadores populares y persiguiendo a la juventud. Las causas por las que lucharon Maxi y Darío están más vigentes que nunca.»
19 años de la Masacre de Avellaneda
Aquel 26 fue una jornada de protesta que había sido convocada por un conjunto de organizaciones que reclamaban aumentos de salarios, planes sociales, más alimentos para los comedores y solidaridad con la cerámica Zanón de Neuquén sobre la que pesaba una amenaza de desalojo. Esa mañana el centro de Avellaneda amaneció virtualmente blindado por efectivos de los distintos cuerpos de la Policía Bonaerense y de las fuerzas federales, como parte de un operativo coordinado por el exservicio de inteligencia y ministro de Seguridad de la Nación Juan José Álvarez y la gobernación de la Provincia de Buenos Aires encabezada por el actual canciller Felipe Solá.

Cerca del mediodía movimientos de desocupados y partidos de izquierda (Polo Obrero, MTR, MTL, una delegación del PTS, entre otros) se concentraron en las inmediaciones de Plaza Alsina y comenzaron a marchar hacia el Puente Pueyrredón. Lo propio hicieron el Movimiento Aníbal Verón (al que pertenecían Darío Santillán y Maximiliano Kostequi) y algunas asambleas barriales que se encontraron en la estación de trenes y marcharon por la avenida Pavón hacia Mitre.
Cuando las columnas iban a encontrarse bajo el Puente Peatonal que atraviesa la avenida Mitre una formación en “cuña” de la Policía Bonaerense encabezada por el comisario Alfredo Fanchiotti se interpuso provocativa y violentamente entre los dos grupos de manifestantes que pugnaban por unirse. Luego de algunos enfrentamientos sobrevino la represión.
La Policía fue empujando y atacando al sector más masivo para que retrocediera sobre Pavón, donde esperaban emboscados otras divisiones de la Bonaerense y las fuerzas federales que embistieron, detuvieron y dispararon con todo tipo de balas, fundamentalmente de plomo, a los manifestantes que trataban de retroceder ordenados en dirección a la estación de trenes.
Sobre Mitre la columna también retrocedió resistiendo, a pesar de los disparos, hasta que un ataque de la Bonaerense por distintos flancos en Plaza Alsina obligó a la dispersión por las calles que llevan al Hospital Fiorito.
Maximiliano Kostequi era uno de los manifestantes que se encontraban sobre Pavón. A la altura de un conocido hipermercado recibió un balazo que lo hirió gravemente. Como pudo llegó al hall de la estación de Avellaneda, donde se desplomó. Darío Santillán llegó poco después y se detuvo a socorrerlo. Ya estaba en la mira de la Bonaerense por informes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Un grupo de policías con itakas rodeó a Darío mientras él intentaba hacer reaccionar a Maxi. Quiso pararlos, pero cuando vió que los uniformados sedientos de sangre hacían caso omiso a los pedidos por su compañero, trató de esquivarlos. Fue entonces que recibió la perdigonada en la arteria femoral que le arrancó la vida.
Las corridas y enfrentamientos duraron hasta avanzada la tarde. La policía continuó la persecución de la columna que retrocedía por Pavón hasta el límite con Lanús. También en los alrededores del Hospital Fiorito. Hubo noventa heridos (un tercio con balas de plomo) y casi doscientos detenidos. Darío y Maxi habían muerto.




























