
Merlín Díaz, de 30 años, les entregó sus ahorros bajo la promesa de una «limpieza de dinero». Se conoció un audio donde la víctima les suplicaba que le devolvieran la plata o se quitaría la vida; la respuesta de las estafadoras fue el ninguneo.
La investigación por la muerte de Merlín Díaz, la peluquera de Ingeniero Budge que se suicidó tras ser estafada, ha tomado dimensiones mucho más oscuras. El fiscal a cargo de la causa confirmó en las últimas horas que las tres mujeres identificadas (integrantes de una comunidad gitana) ya tenían antecedentes por maniobras similares en la zona y que habrían captado a otras víctimas bajo el mismo engaño.
Merlín, quien tenía su peluquería en la calle Puente de La Noria, se encontraba en una situación económica delicada cuando fue abordada por estas mujeres. Haciéndose pasar por clientas, lograron ganar su confianza hasta convencerla de que su negocio y sus ahorros tenían «un daño» (una maldición) que debía ser «limpiado» para que su suerte cambiara.
«Si no me la devuelven, me mato»
La prueba más contundente y dolorosa que sumó la fiscalía es un audio de WhatsApp que Merlín les envió antes de tomar la trágica decisión. En el mensaje, se escucha a la joven desesperada exigiendo la devolución de los 14 millones de pesos (unos 10.000 dólares) que les había entregado el pasado 20 de enero.
La respuesta de las estafadoras, lejos de mostrar arrepentimiento, fue de una frialdad absoluta: «Me extraña que por tan poca cosa hagas eso, es tu problema», le contestaron, minimizando la angustia de la joven y tratándola de «pelotuda» mientras ella les advertía que se iba a quitar la vida. Poco después, Merlín ingirió ácido muriático, dejando una carta donde señalaba directamente a las tres mujeres como las culpables de su muerte.
Un historial de «limpiezas» y estafas
El fiscal destacó que estas mujeres operaban de manera sistemática. No solo se presentaban en comercios de Lomas de Zamora, sino que ya habían intentado realizar estas «brujerías» en otros locales del barrio.
-
El engaño: Se ganaban la confianza de comerciantes con problemas económicos o personales.
-
La trampa: Les hacían creer que el dinero físico estaba «sucio» y que, si se lo entregaban, ellas le realizarían un proceso de limpieza espiritual para devolvérselo a los pocos días.
-
La desaparición: Una vez con el efectivo en mano, cortaban todo vínculo o comenzaban a extorsionar a las víctimas para que no hicieran la denuncia.
Prófugas y bajo la mira nacional
A pesar de que las cámaras de seguridad las registraron entrando y saliendo de la peluquería de Merlín, las tres mujeres abandonaron sus lugares frecuentes y hoy son buscadas intensamente por la DDI de Lomas de Zamora. La justicia analiza ahora si la carátula puede pasar de «estafa» a «inducción al suicidio», dada la presión psicológica y el desprecio por la vida que mostraron en los mensajes de audio.
Hoy, la peluquería de Merlín está cerrada y su familia intenta liquidar las pertenencias para pagar las deudas que la joven no pudo afrontar, mientras el reclamo de justicia se extiende por todo el Conurbano.
IMPORTANTE: Si usted o alguien que conoce está atravesando una crisis emocional o tiene pensamientos suicidas, puede comunicarse a la Línea de Prevención del Suicidio: 135 (gratuito desde Capital y Gran Buenos Aires) o al (011) 5275-1135 en todo el país. No está solo/a.































