
La frontera entre quienes deben protegernos y quienes nos acechan se volvió a desdibujar este fin de semana en el sur del conurbano. Lo que comenzó como un violento asalto a un supermercado en la localidad de Malvinas Argentinas, terminó en una persecución cinematográfica que dejó al descubierto una realidad inquietante: un subteniente de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), la fuerza de élite de la Bonaerense, era quien empuñaba el arma contra los vecinos.
El sábado, pasadas las 13:00, el centro de despacho recibió el alerta. Tres hombres habían irrumpido en un comercio local y, tras amenazar a empleados y clientes, escapaban a bordo de un Volkswagen Vento gris.
#POLICIALES El enemigo en casa: un oficial de la UTOI lideraba una banda de asaltantes en Almirante Brown https://t.co/MXKXN9Olwx pic.twitter.com/JpAKir6dLc
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) February 2, 2026
La División Fuerza Barrial de Aproximación (FBA) II de Almirante Brown inició un seguimiento controlado que mantuvo en vilo a los testigos. El raid delictivo terminó abruptamente en la intersección de Avenida Monteverde y Belgrano, donde la policía logró cerrarle el paso al vehículo de alta gama.
La sorpresa detrás del uniforme
Al momento de la identificación, los efectivos de la FBA no salían de su asombro. El conductor del Vento no era un delincuente común, sino un compañero de fuerza: Ángel Mario Espinoza (29), oficial subteniente con destino en la base de Puente 12.
Lo más grave es que Espinoza no solo aportaba la logística: se presume que utilizó su propia arma reglamentaria, una Bersa TPR 9mm, para intimidar a las víctimas del supermercado. Junto a él, cayeron sus cómplices: un mecánico de Pilar y un hombre oriundo de Ezeiza.
El botín de la vergüenza
Dentro del auto, los investigadores hallaron el producto del golpe: $657.700 pesos en efectivo. Un botín que, comparado con la carrera destruida y el daño institucional causado, resulta insignificante.
Consecuencias inmediatas: Mientras la UFI N° 4 de Almirante Brown caratuló la causa como «Robo agravado en poblado y en banda», la Auditoría General de Asuntos Internos fue tajante: Espinoza ya fue desafectado de la fuerza.
La sombra de los «poliladrones»
Este caso vuelve a poner bajo la lupa los filtros de ingreso y control dentro de las unidades tácticas. Que un agente de la UTOI, entrenado para operaciones de alta complejidad en barrios críticos, utilice esa misma formación para delinquir en la zona sur, genera un clima de desconfianza difícil de revertir entre los comerciantes del distrito.






























