Luchemos por la Vida: Disolución de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, un retroceso para la seguridad en el tránsito

La creación de la ANSV, por Ley Nacional N° 26.363 Art. 1º, en 2008 fue trascendente para la Seguridad Vial argentina. Como organismo descentralizado, su objetivo principal era  lograr  la reducción de la tasa de la siniestralidad y la mortalidad en el territorio nacional mediante la promoción, coordinación, control y seguimiento de políticas de seguridad vial en todo el país con una visión actualizada y sistémica del tránsito.

Al fin había una entidad que, conectada con las necesidades nacionales de infraestructura vial más segura, vehículos más seguros y usuarios de la vía más seguros, serviría de guía para quienes en las diferentes áreas tuvieran responsabilidades a nivel nacional, provincial y municipal. La seguridad vial como  política de Estado, se vislumbraba posible. Pero el reciente Decreto 461/2025 la disolvió. 

En estos 17 años de funcionamiento, la ANSV contribuyó a importantes avances en la integración y también sufrió limitaciones. Propulsó un sistema único nacional de licencias de conducir procurando mejorar las condiciones de su  otorgamiento. Promovió el Registro  Nacional de antecedentes de tránsito, la incorporación de sistemas de seguridad pasiva y activa en los vehículos. Capacitó y acompañó a autoridades locales  de aplicación de la ley de tránsito en muchas provincias para la fiscalización efectiva y promoción de los controles de alcoholemia, cascos, cinturones de seguridad, que ya eran obligatorios por ley. En algunos casos, proveía de alcoholímetros y cascos a las autoridades locales para hacer más visible y comprometida el hacer cumplir las normas. Procuró mejorar el sistema de datos de siniestralidad.  Apoyó leyes, tales  como la Ley de Víctimas, la línea 149 de atención a víctimas, la ley de alcohol 0, la de reducción de velocidades en zonas urbanas y otras.

     La organización federal de Argentina y la política partidaria hicieron que  muchas de sus iniciativas no lograran  implementarse  en todo el país. A pesar de ello, sus acciones, desde una visión integral de la Seguridad Vial, con los aportes de ONG, desinteresados en el caso de Luchemos por la Vida, de Familiares de Víctimas y los de especialistas, nacionales e internacionales, marcó una diferencia.

     La mortalidad en el tránsito en estos 17 años viene disminuyendo, aunque lentamente, en nuestro país. En 2024, 16 personas  fallecieron por día en calles y rutas.  Aún queda mucho por hacerHoy, con muchas dudas acerca de si Argentina tendrá una política de Estado para que no mueran más personas en el tránsito y dejen de malgastar millones del PBI por la inseguridad vial.

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