
La histórica firma de Lomas de Zamora, con más de 60 años en el mercado y sede central en Fray Luis Beltrán al 1300, atraviesa su peor momento. Trabajadores denuncian meses sin cobrar y falta de aportes, mientras los clientes reclaman por equipos pagados que nunca llegan. Un escenario que evoca el fantasma del reciente cierre de Ciocca en Banfield.
Lo que alguna vez fue un emblema de la industria metalúrgica y un orgullo productivo en el sur del Conurbano, hoy es un foco de conflicto, angustia y expedientes judiciales. Ascensores Guillemi, la empresa familiar que supo liderar el mercado del transporte vertical y proyectarse internacionalmente con alianzas chinas, se encuentra en una parálisis operativa que amenaza con dejar a decenas de familias en la calle.
El frente laboral: «Trabajar gratis y sin salud»
La situación en su histórica planta y oficinas, ubicadas sobre la calle Fray Luis Beltrán al 1300, en pleno corazón de Lomas de Zamora, es crítica. Según testimonios recolectados de empleados y delegados, la empresa arrastra una deuda salarial que en algunos casos supera los tres meses. Sin embargo, el reclamo más urgente es el de los aportes previsionales y de obra social.
«Nos descuentan el dinero de los recibos pero no lo depositan. Hay compañeros que fueron a la guardia médica y se enteraron ahí mismo que no tienen cobertura. Estamos trabajando gratis y desprotegidos», relató uno de los damnificados bajo reserva. Esta práctica, que se ha vuelto sistemática en el último año, apunta a un presunto vaciamiento de las razones sociales vinculadas a la firma (Joaquín Guillemi S.R.L. y Orge S.R.L.).
Clientes en el aire y «fábrica pelada»
El conflicto no termina en los portones de la fábrica lomense. Decenas de consorcios y particulares denuncian haber pagado adelantos millonarios por la instalación de equipos que hoy están «frenados». La falta de insumos importados, la crisis de importaciones y la ruptura en la cadena de pagos con proveedores locales han dejado a la planta sin materiales básicos.
En jurisdicciones como Santa Fe, la empresa ya ha sufrido reveses administrativos y ha sido dada de baja de registros oficiales por irregularidades y falta de cumplimiento en las inspecciones técnicas. En el ámbito judicial, se multiplican las demandas por incumplimiento de contrato de mantenimiento, un servicio esencial que la empresa hoy no puede garantizar de manera eficiente.
El contraste: Del «2030» a la supervivencia
Resulta paradójico el presente de la firma si se compara con su discurso institucional de hace apenas dos años. Mientras la gerencia participaba en congresos internacionales disertando sobre el futuro de la industria y alianzas con gigantes chinos, hoy la realidad es la de una empresa que no puede comprar repuestos básicos.
Para los especialistas del sector metalúrgico, el caso de Guillemi es el síntoma de una crisis profunda que combina la inestabilidad económica nacional con una gestión interna que no logró adaptarse al vendaval financiero, poniendo en riesgo la continuidad de una marca que fue orgullo lomense y hoy se apaga entre deudas y reclamos.
Cierre: El espejo de Banfield y el temor a un «Final Anunciado»
La angustiante situación que viven los trabajadores en Lomas de Zamora evoca inevitablemente un fantasma muy reciente en la zona sur. Apenas meses atrás, la comunidad vecina de Banfield sufrió el impacto del cierre de la histórica fábrica metalúrgica Ciocca, ubicada en la calle General Capdevila. Allí, un «final anunciado» dejó a 17 familias en la calle de un día para el otro, tras años de crisis y promesas incumplidas (ver nota: Final anunciado en Banfield: La fábrica Ciocca cerró sus puertas y dejó a 17 familias en la calle).
El temor entre los empleados de Ascensores Guillemi es que su historia en Lomas termine de la misma manera que la de Ciocca en Banfield: con portones cerrados, maquinarias paradas y decenas de familias sin sustento. El destino de este gigante lomense pende de un hilo, en medio de un contexto industrial regional que no para de recibir golpes.





























