«Lucha y vuelve»: la historia de Noemí Mabel Di Gianni, su militancia y su paso por el Pozo de Banfield

«Viví el río humano del 25 de mayo de 1973. El sol asomando por el Bajo mientras repartíamos pan y mate cocido, no me dejó otro lugar en la historia”, explica Noemí Mabel Di Gianni (67) en “Una Vida” -relato correspondiente al libro “Nosotras en Libertad”. Por: Ornella Testa.

Para muchos ese día era importante no sólo porque Héctor Cámpora asumiría como presidente de la nación, sino porque esto representaba el regreso del peronismo tras varios años de dictaduras militares que lo habían derrocado y proscrito por completo. “Lucha y vuelve” fue la consigna de aquella campaña. Había vuelto el movimiento de los trabajadores, pero también había vuelto Juan Domingo Perón, tras 18 años de exilio. Según Di Gianni ese 25 de mayo de 1973 no le dejó “otro lugar en la historia”, a partir de ese día ella también puede decir que luchó y volvió.

Mimí, como casi todos la conocen, es oriunda de Temperley y fue una presa política durante la última dictadura cívico militar que tuvo lugar en Argentina entre los años 1976 y 1983. Inició su militancia en la Juventud Peronista en 1972 y al año siguiente, al ingresar a trabajar en la Municipalidad de Lomas de Zamora, comenzó a participar en la Juventud Trabajadora Peronista.

Seis días después de que se estableciera un gobierno dictatorial en el país, Di Gianni fue secuestrada de su domicilio. En el departamento quedaron su hija de 10 meses y su madre, ella fue llevada a la fuerza al ex Pozo de Banfield. Este fue una dependencia de la Brigada de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que se utilizaba como centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Allí Di Gianni, como muchas otras personas, fue torturada.

Al poco tiempo fue trasladada al penal de Olmos, donde estuvo aproximadamente 7 meses y en la que hasta dio a luz a su segunda hija -ya que cuando fue capturada tenía 2 meses de embarazo-. Luego fue enviada a la cárcel de Devoto, lugar en que concentraron a todas las presas políticas legales, es decir, que tenían una causa judicial.

«Estar legal era una gran ventaja porque si te mataban tenían que dar explicaciones. En cambio, como no se sabía que la gente estaba en centros clandestinos, ahí no tenían que explicar nada. Además, las cárceles no eran lugares de tortura, los centros clandestinos sí. Entonces, las compañeras que permanecieron en ellos, en su mayoría, eran torturadas, violadas o más maltratadas, y quedaron desaparecidas”, aseguró Di Gianni.

Tras la derrota de la Guerra de las Malvinas el poder de los militares quedó debilitado. Gracias a esto es que muchos presos políticos lograron recuperar su libertad, uno de ellos fue Mimí. En julio de 1982 pasó a tener libertad vigilada en la casa de su madre. Es decir, aún estaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Dos años después se reincorporó en la Municipalidad de Lomas de Zamora y retomó la actividad gremial que había comenzado antes de la dictadura de la mano de la Juventud Trabajadora Peronista.

Resistió a los años 90 y a la crisis social y económica de 2001. Por ejemplo, participó en la toma del edificio municipal que realizaron los trabajadores durante 23 días y que consistió en bloquear los diferentes accesos para que los funcionarios públicos no puedan ingresar.

¿El motivo? No cobraban su sueldo hacía 3 meses.

Desde el regreso de la democracia Di Gianni, junto a sus compañeros y compañeras lograron extender la licencia por maternidad y paternidad, consiguieron el pago por título secundario, terciario y universitario; y en 2015 recuperaron el pago del 3% de antigüedad por año tras haberlo perdido en 1996, cuando se lo redujeron a 1%.

Su lucha para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras nunca cesó, sigue intacta.

Además, la ex presa política destacó que le interesa “dignificar el trabajo que los municipales” hacen día a día para y por los vecinos de Lomas de Zamora y afirmó que se siente “muy orgullosa de pertenecer a un sector que le brinda cada vez más servicios a la comunidad”.

Por otro lado, Di Gianni es presidenta de la Mesa de Trabajo del ex Pozo de Banfield. Allí, principalmente, se planifican y realizan actividades por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia -24 de marzo-, en la fecha que conmemora La Noche de los Lápices -16 de septiembre-, y por el Día Internacional de los Derechos Humanos – 10 de diciembre-.

Este es uno de los tantos espacios de memoria que suele ser visitado por jóvenes de escuelas y universidades de la zona.

Asimismo, Mimí es integrante de la Colectiva de Ex Presas Políticas de la Cárcel de Devoto. En 2006 publicaron el libro “Nosotras, presas políticas”, con cartas y dibujos que ellas enviaban desde la prisión, y recientemente publicaron “Nosotras en Libertad”, 200 relatos sobre la vida de estas mujeres luego de estar detenidas (link para acceder al trabajo https://nosotrasenlibertad.com/libroweb/).

“Memoria, verdad y justicia”, tres palabras que guardan años de una lucha incesante de madres, abuelas, hijos, hijas, familiares, amigos, de todo el pueblo argentino. Según Di Gianni, saber la verdad y hacer justicia le permitirá a la sociedad ser “más justa, libre y soberana”.

Es por eso que son tan necesarios los juicios por delitos de lesa humanidad. Sobre esto Mimí explicó: “Tienen la importancia de que las nuevas generaciones, que no atravesaron la represión, puedan comprender que detrás de todo eso hubo un proyecto de país para muy pocos. Un plan económico para sumir al pueblo argentino en la desindustrialización, en la desocupación, en la pobreza y en la dependencia. Y para entender que el voto es una forma de participación. Pero si no participamos en la vida cotidiana activamente para transformar la realidad, no se va a lograr”.

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