Corte parcial en Ruta 4: El pedido de justicia por «Rocko» se topa con un fuerte operativo de seguridad

El asfalto de la Ruta 4 (Camino de Cintura) vuelve a ser escenario del dolor y el reclamo. Minutos antes de las 11 de la mañana, familiares, amigos y miembros de la comunidad motoquera comenzaron a concentrarse entre la curva de Los Cuatro Ases y el Cruce Lomas, justo frente a Maxiconsumo y Molinos Cañuelas, para exigir celeridad en la causa por la muerte de «Rocko».

Lo que debía ser una movilización pacífica de allegados se topó con un despliegue de seguridad que los presentes califican de «desmedido». La zona está blindada por móviles, personal de Tránsito, camionetas de comunicaciones y, lo que más llama la atención de los manifestantes: brigadas en camionetas blancas sin patente (ver nota Justicia por «Rocko»: Convocan a una concentración tras el asesinato del motociclista en Esteban Echeverría).

«Parece Kosovo por la cantidad de policía que hay. Hay brigadas, hay de todo», relata uno de los asistentes, evidenciando el contraste entre la vigilancia actual y la inseguridad que sufren a diario.

El miedo de los que quedan

El reclamo por «Rocko» es también un grito de auxilio por los jóvenes que circulan por la zona. El testimonio de los padres en la marcha refleja una realidad cruda: «Mis hijos tienen 20 y 22 años, son todos motoqueros. A mi hija la corrieron desde Olimpo hasta Santa Catalina los motochorros; esta zona de Camino de Cintura siempre es picante».

Para quienes hoy cortan la ruta, la presencia policial que ven hoy es la que falta todas las noches cuando los delincuentes salen a «cazar» motos.

Estado del tránsito y la «Justicia lenta»

A esta hora, el corte es parcial en ambas manos, a la altura del semáforo frente a las plantas industriales.

  • Desvíos: Los automovilistas están desviando por la rotonda de Maxiconsumo y Molinos Cañuelas, donde el tránsito fluye con relativa normalidad a pesar de las complicaciones.

  • El motivo: Los allegados definen la medida como un «corte simbólico». No buscan confrontar con los trabajadores, sino visibilizar la «extrema lentitud» de una justicia que, a su entender, no se mueve a la misma velocidad que los patrulleros que hoy los rodean.

La tensión crece a medida que llegan más autos y camionetas de conocidos del joven fallecido. La consigna es clara: que la causa de «Rocko» no quede archivada en un escritorio mientras las calles siguen siendo tierra de nadie.

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