Repudiable: La Policía Federal detuvo y agredió a un camarógrafo de A24

Lo que comenzó como una protesta ambientalista frente al Congreso de la Nación terminó en un grave incidente institucional. Facundo Tedeschini, camarógrafo de la señal de noticias A24, fue agredido y detenido por efectivos de la Policía Federal Argentina mientras cubría el desalojo de una manifestación de Greenpeace contra las reformas a la Ley de Glaciares.

Cerca de las 9, un grupo de activistas realizaba una protesta pacífica en la intersección de Entre Ríos y Rivadavia. Al comenzar el operativo para liberar la calzada bajo el protocolo de seguridad vigente, la situación escaló rápidamente. En medio de los empujones y el uso de gas pimienta, Tedeschini —quien se encontraba debidamente identificado y en la zona destinada a la prensa— fue derribado.

Las imágenes captadas por sus propios colegas muestran el momento en que el trabajador de prensa es golpeado, resultando con heridas cortantes en el rostro. A pesar de los gritos de periodistas y transeúntes advirtiendo que «es un trabajador», la policía procedió a esposarlo y trasladarlo a una unidad móvil.

El estado de salud

Desde el equipo médico del SAME se informó que el camarógrafo recibió las primeras curaciones por los traumatismos y el efecto del gas lacrimógeno. Si bien se encuentra fuera de peligro, la imagen de un profesional de la comunicación ensangrentado y detenido generó un repudio inmediato de las asociaciones de prensa (ADEPA y FOPEA).

El lente roto de la democracia

Por: Sebastián «Tecla» Farias

La detención de Facundo Tedeschini no es solo un «error de procedimiento» o un daño colateral de un operativo policial; es un síntoma alarmante de una miopía institucional que confunde el orden con el silenciamiento.

El trabajo de un camarógrafo en una protesta es ser los ojos del ciudadano. Cuando la fuerza pública decide cerrar esos ojos mediante el golpe y las esposas, lo que se rompe no es solo una cámara o una ceja, sino el pacto democrático de la libertad de ejercicio periodístico.

  • Identificación ignorada: Tedeschini no estaba oculto; estaba trabajando con un equipo de gran porte en un área delimitada.

  • La desproporción: Es incomprensible que, para garantizar el tránsito, sea necesario criminalizar a quien simplemente registra los hechos.

  • El peligro del precedente: Si cubrir una protesta se convierte en una actividad de alto riesgo por parte de quienes deberían garantizar la seguridad, el periodismo empezará a retroceder, y con él, el derecho de la sociedad a saber.

Es imperativo que las autoridades distingan entre el legítimo uso de la fuerza para mantener el orden y el hostigamiento a la prensa. Sin cámaras que miren, el poder se queda sin testigos, y una democracia sin testigos es, por definición, menos libre.

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