
El dirigente del Movimiento Plural, Marcelo Peretta, volvió a poner en el centro del debate la seguridad y la minoridad. En una reciente entrevista televisiva, el referente planteó una reforma profunda: reducir la edad de punibilidad a los 14 años y sustituir el actual sistema de contención por un modelo de escolarización pupila obligatorio para menores en conflicto con la ley.
Reeducar para no castigar en vano
Para Peretta, la simple baja de la edad de imputabilidad (actualmente en 16 años) es una medida incompleta si no se acompaña de una estructura de formación. Su propuesta estrella es el regreso de las «Escuelas Pupilo», centros donde los jóvenes permanecerían bajo tutela estatal para alejarlos de entornos vulnerables.
«Hay que retomar las escuelas donde el menor estudia, trabaja, se alimenta bien y hace deportes. Es la única forma de alejarlos de la droga cuando la familia ya no puede contenerlos», explicó el dirigente.
Los ejes de la propuesta:
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Régimen de internación: Visitas familiares cada uno o dos meses para garantizar el enfoque en la formación.
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Salida laboral: Un plan de 5 años para que los jóvenes egresen con una profesión técnica.
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Inversión estratégica: Peretta sostiene que el Estado gasta más dinero lidiando con las consecuencias del delito y la asistencia a las víctimas que lo que costaría financiar estos establecimientos.
¿Formación de élite o medida antidemocrática?
Ante las críticas que tildan este modelo de autoritario, Peretta fue tajante al compararlo con los sistemas educativos de las clases altas globales. «Las élites del mundo desarrollado mandan a sus hijos como pupilos y salen capacitados. No es antidemocrático, es brindar herramientas que hoy no tienen», argumentó.
El líder de Movimiento Plural concluyó advirtiendo que el mercado de la «plata fácil» de la droga es el principal reclutador de menores, y que sin una intervención estatal que ofrezca un oficio real, la prevención seguirá siendo un gasto ineficiente.





























