
La concejal quilmeña fue designada por Sebastián Pareja para liderar el armado libertario en el distrito. El movimiento consolida el avance de la agrupación «La Julio A» y posiciona al espacio para disputar la intendencia.
En un movimiento estratégico que busca aceitar la maquinaria política en la provincia de Buenos Aires, el presidente de La Libertad Avanza (LLA) a nivel provincial, el diputado nacional Sebastián Pareja, oficializó la designación de la concejal Estefanía Albasetti como la nueva responsable de la conducción política del espacio en el distrito de Quilmes.
La noticia, difundida a través de las redes oficiales del partido, marca el inicio de una «nueva etapa de organización y fortalecimiento territorial». Albasetti sucede en el cargo a Daniel Rolón, asumiendo el reto de estructurar el crecimiento del liberalismo en un distrito históricamente complejo para las fuerzas no peronistas.

En sus primeras declaraciones tras el nombramiento, Albasetti destacó el rol de Fabricio Martínez, figura central en el esquema de Sebastián Pareja para la Tercera Sección Electoral, agradeciéndole por «hacerla parte» del inmenso trabajo territorial que se viene realizando en la provincia. «Voy a cumplir el objetivo que pusiste en mis manos, poniendo por delante siempre el proyecto de Javier Milei y Karina Milei», sentenció la concejal.
El sello de «La Julio A»
La trayectoria de Albasetti en el distrito está intrínsecamente ligada a «La Julio A», la agrupación liderada a nivel provincial por Nahuel Sotelo, actual Secretario de Culto y Civilización de la Nación. Desde 2022, Albasetti ha sido la cara visible de este armado en Quilmes, inaugurando el primer local partidario en la Avenida Hipólito Yrigoyen 27, un punto que se consolidó como el centro de operaciones del liberalismo-conservador local.
Bajo esta identidad, la edil ha mantenido una agenda de confrontación directa con el modelo de gestión actual, centrada en:
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Presión Fiscal: Reclamos constantes por el costo de las tasas municipales.
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Seguridad y Servicios: Denuncias sobre el abandono de infraestructura básica en los barrios periféricos.
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Batalla Cultural: Una defensa cerrada de las ideas de «orden y libertad» que promueve el Ejecutivo Nacional.
El kirchenismo quiere a la delincuencia en la calle! Vamos a seguir exigiendo SEGURIDAD en Quilmes!! pic.twitter.com/6LwZjQe4QU
— Estefanía Albasetti (@Estefa_Quilmes) March 10, 2026
Tras su nombramiento, la edil reafirmó su alineación con la cúpula nacional y el proyecto de Javier y Karina Milei, marcando el inicio de una fase de «consolidación barrial» de cara a los próximos desafíos electorales.
«Factor Sotelo»
La designación de Estefanía Albasetti no solo premia su hiperactividad en el Concejo Deliberante, sino que ratifica el avance del ala más doctrinaria de La Libertad Avanza en el conurbano. Al entregarle el «bastón de mando» local a una referente de La Julio Argentino, Sebastián Pareja está validando la estructura de Nahuel Sotelo como la columna vertebral del armado quilmeño.
Este movimiento invita a una especulación necesaria: ¿Está el terreno preparándose para una candidatura de Sotelo a la intendencia en 2027?
Sotelo, un dirigente que ha ganado peso específico en el entorno presidencial y que conoce al detalle el territorio de la Tercera Sección Electoral, aparece hoy como la figura con mayor proyección para encabezar un desafío serio contra el kirchnerismo de Mayra Mendoza. La designación de Albasetti —una leal a su conducción— le garantiza el control total del aparato partidario local, la fiscalización y la militancia de base.
Para LLA, Quilmes es un bastión importante y estratégico. Si el espacio logra transformar la «batalla cultural» en una oferta electoral competitiva, la presencia de un funcionario nacional como Sotelo en la boleta municipal podría ser la llave para romper la hegemonía del oficialismo local.
Por ahora, Albasetti tiene la misión de «limpiar la casa» y ordenar la tropa. El objetivo es claro: que para cuando lleguen las definiciones de 2027, el liberalismo no sea solo una expresión de deseos en redes sociales, sino una maquinaria lista para disputar el poder real.






























