
Se trata de Pablo Monserrat, quien se aleja del ala de la gestión de Fernando Gray argumentando: «Renuncié porque siento que puedo aportar más a los vecinos desde otro lugar». Si bien habló también de «palos en la rueda» internos, existe intenciones de un proyecto político propia.

Si bien se buscó mantener el alejamiento en secreto, fue el propio Pablo Monserrat quien salió a confirmar su alejamiento como funcionario de la municipalidad de Esteban Echeverría -era Subsecretario de Promoción Industrial-, en lo que sería un punto final a su relación de casi 15 años con el intendente Fernando Gray.
«Renuncié al cargo de Subsecretario de Promoción Industrial el 1° de noviembre. No lo comenté anteriormente porque estábamos en medio de una campaña electoral y no pretendía que la noticia de mi renuncia pueda ser usada por algunos para perjudicar el espacio del que soy parte», confirmó el propio Monserrat al portal Echeverría On Line.
«Renuncié porque siento que puedo aportar más a los vecinos desde otro lugar. No me sentía con posibilidades de desarrollarme desde el punto de vista político e institucional y creo que lo más correcto era dar un paso al costado», indicó el exfuncionario y expresidente del Consejo Escolar y dejó abierta la puerta a las especulaciones de una candidatura a la intendencia en dos años.
Por otra parte, ya desde afuera de la gestión y sin dar nombres, se limitó a pormenorizar que en la comuna convivió con funcionarios que «parecían más preocupados por poner palos en la rueda a los que queríamos trabajar o por adelantar disputas electorales», y reconoció a su vez que «no me sentía con posibilidades de desarrollarme desde el punto de vista político e institucional y creo que lo más correcto era dar un paso al costado».
Tal como se venía especulando, desde antes de las elecciones se presentían cambios en el gabinete de Esteban Echeverría, pero estos se harían patentes ya en el 2022.
A la espera se conocer el reemplazante en Promoción Industrial, la ida de Monserrat al frente de un área que es un caballito de batalla de la gestión que promueve la radicación empresarial para apuntar al desarrollo productivo local, marca un punto de inflexión que requerirá para los funcionarios un mayor compromiso por sobre los proyectos políticos personales.





























