
La bala extraída al cuerpo de la enfermera Griselda Beatriz Lassala (44), asesinada ayer viernes de un disparo en el pecho cuando se dirigía a una parada de colectivos para ir a trabajar y quedó en medio de un enfrentamiento entre dos bandas, partió del arma secuestrada al detenido que hoy seguía internado con una herida de bala, por lo que los investigadores creen que se trató del autor material de homicidio.
El fiscal Hernán Bustos Rivas había ordenado el estudio comparativo entre la bala que mató a la mujer y la pistola calibre 9 milímetros secuestrada al delincuente Antonio Ferreyra (37), tras el crimen cometido ayer en Florencio Varela.
El caso

Griselda había salido temprano de su casa para ir a trabajar al Hospital neuropsiquiátrico Braulio Aurelio Moyano de la Ciudad de Buenos Aires. Iba caminando por las calles Islas Orcadas y Rauch cuando de pronto vio algunos hombres corriendo y comenzó a escuchar detonaciones de disparos.
Sin saber lo que sucedía, Lassala trató de refugiarse. Sin embargo, fue alcanzada por uno de los proyectiles provenientes de un tiroteo entre, aparentemente, dos grupos rivales de la zona. La mujer recibió un tiro en el pecho y perdió la vida en el acto. Era madre de tres hijos, uno de 8, uno de 14 y otro de 20.




























