
En una operación relámpago que incluyó 14 allanamientos simultáneos, la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) logró desarticular una peligrosa organización criminal especializada en dos de las modalidades delictivas que más preocupan a los vecinos: las «entraderas» y los ataques tipo «piraña».
La investigación, que fue coordinada por la Unidad Funcional de Instrucción N° 2 de Florencio Varela, puso la lupa sobre una estructura delictiva con un alto poder de fuego y una logística profesionalizada para el asalto rápido.
El «búnker» de las herramientas
Lo que más sorprendió a los investigadores de la Unidad de Delitos Complejos «Campo de Mayo» no fue solo la audacia de los delincuentes, sino el equipamiento hallado en sus guaridas. Entre los elementos secuestrados, se destacan:
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Poder de fuego militar: Una pistola ametralladora Uzi calibre 9 mm (un subfusil compacto con gran capacidad de daño) y una pistola Bersa TPR9 con la numeración limada.
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Municiones: Más de 130 proyectiles de diversos calibres (.380, .40 y 9mm) listos para ser utilizados.
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Kit de asalto: Barretas, guantes y herramientas específicas, lo que confirma la planificación detrás de cada «entradera» en la zona sur.
Caída y detenciones
Además del armamento, los uniformados incautaron más de 5 kilos de marihuana (distribuidos en tres plantas de gran tamaño) y teléfonos celulares que serán clave para peritar las conexiones de la banda con otros hechos delictivos en la provincia.
Como resultado del operativo, un hombre y una mujer fueron detenidos y puestos a disposición inmediata de la Justicia. Con este golpe, las autoridades esperan un alivio en las estadísticas de robos violentos en la jurisdicción, mientras se investiga si la banda contaba con apoyo logístico externo o «zonas liberadas» para operar.































