El fin de la impunidad: Cayó el femicida de Varela tras dos años de fuga y una recompensa de $5.000.000

Enrique Hugo Saavedra, el hombre que asesinó a su hija mientras ella suplicaba por su vida, fue capturado en la Ciudad de Buenos Aires. Se escondía bajo una identidad falsa y había modificado su fisonomía.

La justicia suele tener tiempos lentos, pero para Enrique Hugo Saavedra, el reloj se detuvo el pasado 24 de enero. Tras 835 días de eludir a la ley, el hombre que protagonizó uno de los episodios más oscuros de la historia criminal reciente de Florencio Varela fue finalmente cercado. Ya no es «Carlos», el vecino anónimo de la Villa Zabaleta; vuelve a ser el imputado por un femicidio doblemente agravado que enfrenta la pena máxima.

Una madrugada de terror en Ingeniero Allan

Todo se remonta al 12 de octubre de 2023. Eran las 5:30 AM cuando el silencio de una vivienda en Ingeniero Juan Allan se rompió por los gritos. Según la resolución judicial a la que accedió Infosur, Saavedra inició un ataque sistemático contra su pareja de 32 años, quien dormía junto a su bebé de apenas 4 meses.

La tragedia alcanzó su punto de mayor crueldad cuando Y. (18), la hija mayor, despertó e intentó intervenir para salvar a su madre. La respuesta de su progenitor fue letal: la tomó del cuello y le clavó un cuchillo en la yugular. Las últimas palabras de la joven, un desgarrador «No, pa, no», se convirtieron en el símbolo de una traición irreparable.

El testimonio de los niños: La llave de la celda

Si algo garantiza que Saavedra no vuelva a pisar la calle es el relato de sus otros hijos, quienes sobrevivieron para señalarlo:

  • E. (12): En un acto de valentía desesperada, intentó frenar a su padre lanzándole ladrillos. Terminó siendo perseguido por el hombre armado con el cuchillo.

  • M. (9): Fue amenazada de muerte directamente. «Me dijo ‘quieta que si no te corto el cuello'», relató la pequeña en sede judicial.

La metamorfosis del prófugo

Para el Ministerio de Seguridad, Saavedra era una prioridad de 5 millones de pesos. Durante dos años, el femicida se convirtió en una sombra. Se instaló en la Ciudad de Buenos Aires, cambió su nombre y modificó su apariencia física para pasar desapercibido. Sin embargo, un minucioso seguimiento de inteligencia criminal permitió localizarlo y terminar con su vida de «clandestino».

El camino a la perpetua

El 25 de enero de 2026, la justicia dictó su prisión preventiva. Con las pruebas recolectadas, los testimonios de los menores y la reconstrucción del hecho, el escenario jurídico para Saavedra es terminal. La calificación de femicidio agravado contempla una única salida: la reclusión perpetua.

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